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  • Valentina

3 Propuestas para viajar y sostenerse en el tiempo



Hace unos días hice una transmisión en vivo en la Comunidad de Vidas Viajeras con el tema "Herramientas prácticas para hacer sostenible el viaje".

Hablé casi sin parar por casi una hora, y creo que llegué a transmitir buena parte de lo que pienso respecto a las prácticas que pueden potenciar una vida viajera.

Y aunque podría seguir hablando de ese tema por varias horas más, creo que vale la pena hacer el esfuerzo de generar una síntesis. Así que, aunque en los lives suelo explayarme, en este escrito voy a hacer el esfuerzo de hacer un resumen con las ideas clave de las que hablamos hoy.

La "vida real" es ahora, acá y con lo que hay.

Hablamos de que la base para que un viaje sea sostenible por un tiempo indeterminado es comprender que ya no se trata de vacaciones, no es un paréntesis. Cuando no tenemos fecha de vuelta, no podemos endeudarnos, intoxicarnos, cansarnos como cuando salimos de vacaciones salvajes por 15 días; ya no tenemos "el resto del año" para recuperarnos. Estamos viviendo ese "resto del año", y por eso necesitamos manejar nuestras finanzas, rutinas y comidas de una manera tal de no tener que volver de urgencia apenas se acabe el crédito en la tarjeta.

Una vez que empezamos a mirar al viaje como la "vida real" y ya no una "pausa", podemos comenzar a accionar desde el día a día para construir una forma de habitar los días que nos haga sentido más allá del paisaje que nos rodea. Si bien con ciertas adaptaciones y negociaciones necesarias, a partir de allí podemos comenzar a incorporar las actividades, proyectos y maneras de estar que nos convocan más allá de los destinos.

Suena muy bonito, y hasta zen : día por día, vivir el presente. No creas que quiero que te hagas monje budista, aunque muy bien podrías elegirlo, este artículo apunta a una versión mucho más simple y básica de este "vive el presente": desde donde estás, como estás, con lo que tenés: desde ahí hacé (así, en imperativo, como hablamos las y los argentinos).

Y en ese hacer, te invito a que uses/pruebes/intentes estas 3 propuestas que dan el nombre al artículo que estas leyendo:

Primero, la pólvora ya está inventada: aprovechalo!!!

Hay gente que ya hizo lo que vos querés hacer, aunque con sus diferencias, seguramente las experiencias de otros y otras pueden aportarte una dosis de realidad y matices de muchísimo valor.

Acá se trata de saber encontrar a información que está a mano (con google o blogs) y saber preguntar por la información que requiere más especificidad.

¿A qué me refiero?

A conseguir toda la información que está disponible y puede facilitarnos el camino. A mí se me ocurren algunos temas clave como: alojamientos solidarios, voluntariados, visas, opciones de trabajo, referencias de hospedajes, tips para visitar lugares, consejos de seguridad, entre muchos otros.

Saber acceder a la información actualizada y personalizada nos da una base mucho más sólida sobre la que tomar las decisiones que definirán el devenir del viaje ( y con ello una base más solida para el viaje mismo).

Segundo: Autoconocimiento crudo.

Acá entra en juego la categoría "Autocuidado" de la que escribiré un post entero. Por ahora te adelanto brevemente que refiere a todas las acciones que una persona o una comunidad realizan para preservar y mejorar la salud. Y como psicóloga que soy, te imaginarás que cuando hablo de salud es en un sentido amplio que (como diría la OMS) incluye no sólo el aspecto físico, sino también mentales y sociales.

Entonces, pensando que el autocuidado es justamente ocuparse de mantener y potenciar la salud; el primer paso para hacerlo es básicamente conocerse.

Y aunque "autoconocimiento" pueda sonar muy zen (otra vez), en realidad es de lo más crudo y simple. Acá no hablo de retiros espirituales ni horas de meditación ( aunque claramente que ambas son preciosas herramientas para conocerse) sino de saber cuánto estoy durmiendo, si voy o no voy al baño, si tal o cual comida me cae mal. Acá se trata de registrar las variaciones del día a día: qué me pasa cuando duermo así, cómo me siento cuando como asá, qué sensación me queda cuando hablo con tal persona, etc.

Sólo sabiendo eso, podemos corregir aquello que nos hace daño o alimentar esas prácticas que nos hacen sentir bien. Acá lo importante es recordar que de viaje nos llevamos a nosotros solos: ni tías que nos avisan que estamos muy pálidas, ni amigas que se dan cuenta que estamos bajón: somos nuestro propio termómetro. Por eso necesitamos estar afiladas y afilados para saber cuando hace falta cambiar algo o cuando vale la pena continuar con algo que sí funciona.

Tercero y final: todo - pero todo- aquí, ahora y con lo que hay.

Sí, ya sé que hoy estoy a full con las máximas "zen", pero vuelvo a advertirte que esto es más simple (y básico) de lo que parece.

No importa si llevas mil años viajando y sentís que ya sos un caso perdido a la hora de cuidarte.

No importa si aun no saliste, y crees que solo te toca esperar a emprender viaje.

Ahí, donde estes, como estés y con lo que tengas podés empezar a averiguar, registrar y probar. Lo más sostenible para los viajes es justamente lo que ya podemos sostener en nuestra vida diaria: sé que suena obvio, pero creo que vale la pena aclararlo. A veces creemos que hay ciertas rutinas que "valen más" o que deberíamos hacer tal o cual cosa: yoga a la mañana, videollamadas con los sobrinos, comida sana toda la semana; sin embargo si esas no son rutinas que hayamos podido (o querido) incorporar hasta ahora, habría que preguntarse si efectivamente es algo en lo que querríamos apoyar nuestro viaje.

Esto vale para rutinas y hábitos, pero también aplica a objetos y relaciones. Quienes nos vamos de viaje somos las mismas personas que vivíamos en una casa en determinado lugar: nos llevamos con nosotras y de eso no hay escape.

Entonces, aunque el running sea la tendencia en salud, si vos no corres ni el colectivo probablemente esa no sea la actividad adecuada. Si en tu vida te pusiste botas de trekking o usaste la copa menstrual, estar de viaje no necesariamente te va a convertir en amante del trekking ni en ecologista entuasiasta. Acá aplica el "pasar por el cuerpo" y ver qué funciona realmente para mí en este momento.

Recordando que si algo funciona: genial !! y si algo no funciona: siempre se puede cambiar o volver a empezar.

Como dicen mis amigos daneses ( y yo siempre repito) : la solución a una goma pinchada de la bici nunca es pinchar la otra goma, sino frenar y arreglar la que lo necesita.

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Intentando honrar lo poco que queda de mi intención inicial de síntesis, voy a cortar este artículo acá.

Me tengo que controlar un poco porque sino escribo un testamento: perdón, pero como ya te dije: si me dejás puedo hablar horas de este tema.

Si te quedás con ganas de más, el live sigue subido en la comunidad de Vidas Viajeras y podés acceder a él con este link.

Y si te dieron ganas de empezar a "activar" desde donde estás, renuevo mi invitación a que te descargues mi audioclase gratuita con un CLICK AQUÍ que viene con una propuesta especial.


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