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  • Valentina

¿cómo se comió la hormiga al elefante? o de cómo encarar viajes sostenibles



No sé si alguna vez te contaron ese chiste que dice ¿cómo se comió la hormiga al elefante? Si no lo habías escuchado, te voy a hacer un buen spoiler: se lo comió de a un bocado por vez. A la hora de planear viajes o gestar grandes cambios en nuestras vidas, solemos pensar que la única manera es hacerlo todo de una vez. Creemos que las cosas son blancas o negras, todo o nada. Entonces, cuando conectamos con "el sueño" vamos al todo por el todo: planificamos un viaje entero por América Latina, le escribimos a 50 voluntariados en Dinamarca, o leemos 500 blogs de viajes y nos empachamos a charlas TED sobre animarse a vivir el sueño. Y del empujón sentimos que lo podemos todo. Pero, muchas veces,a los dos días la realidad golpea la puerta en forma de un trabajo que nos toca hacer, de un dólar que se dispara o un vuelo que sube de precio y nos encontramos con las pilas gastadas. Y ahí ya no hay manera de remontarla. Yo creo que esa sensación de jugársela, el entusiasmo de esos inicios tan fogosos, es como cuando te das un panzazo de caramelos, o te tomás una coca cola y sentís la energía que sube rápido e intensamente. Ese subidón es real. Y aunque puede servir para despertarte un poco o arrancar cuando sentís la presión medio baja, no podés sentirte energizad@ todo el día a base de coca colas (por más frías y dulces que estas sean). No niego que esa sensación de estar así de entusiasmad@ es muy linda, y sé que hasta puede ser una herramienta muy poderosa: siempre y cuando sepamos usarla a nuestro favor.

Aun reconociendo que una buena frase de inspiración en el momento adecuado nos puede salvar de un bajón, así como un testimonio de alguien que pudo hacerlo nos da la excusa para animarnos; tenemos que entender que tomar una decisión importante, o generar un cambio que se sostenga requiere más que eso. De hecho, requiere mucho más que eso. Sí, ya sé que no suena muy inspirador hasta acá...

Parece que te estoy diciendo que tener ganas no es suficiente, que hay que trabajar para conseguir lo que queremos. Que no alcanza con soñar.

¿Cómo yo,

que te hablo de animarte, puedo decirte semejante cosa?

Y por eso retomo, diciendo que soñar, querer, entusiasmarse sirve para arrancar; y agrego que es trabajando, apostando, ocupándose que se sostiene ese arranque. En el paso a paso vamos haciendo, conociendo y rediseñando el camino que nos mantenga en movimiento. Sí, para eso hay que embarrarse un poco las manos: mirar nuestros miedos, reconocer las trabas que nos frenan, ocuparnos de lo que pensar estos cambios generan.

Y eso no es fácil ni se hace en un solo intento, ni con un solo envión. Para construir opciones de viaje (y de vida) que sean sostenibles; tenemos que explorar, experimentar, tratar, intentar, y siempre estar dispuestas a intentar de nuevo. Bocado a bocado, como la hormiga del principio de este post. Y lo que digo, aunque parezca desesperanzador en un principio, en realidad no lo es: porque te estoy diciendo que se puede, que la hormiga sí se comió al elefante

De un bocado a la vez. Paso a paso.

Y aunque "cumplir el sueño de viajar" así como la idea de "cumplir" cualquier sueño en esta vida parece un elefante imposible, nos tenemos que acordar que hasta que no damos el primer bocado no nos acercamos a terminarlo.

Ojalá este artículo sea un inicio de algo más, o un paso entre otros que ya estás dando.

Valentina

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Si te abruma un poco ese paso a paso, o si no sabés bien por donde empezar a comerte el elefante viajero te invito a dar el primer bocado escuchando mi audio y tomando el regalito que te ofrezco al final del mismo :)


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